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Astronomía
Conjunto de Radiotelescopios Para Investigaciones SETI y Astronómicas
23 de Noviembre de 2007.

Foto: Seth Shostak/SETI InstituteUn conjunto de radiotelescopios con un nuevo concepto de diseño y dedicado equitativamente a la astronomía galáctica y a la búsqueda de inteligencia extraterrestre, ha sido inaugurado por la Universidad de California en Berkeley y el Instituto SETI.
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Ubicado en un valle árido cercano a la localidad de Hat Creek, California, justo al norte del Parque Nacional Volcánico de Lassen, las primeras 42 de un total planeado de 350 antenas parabólicas para ondas de radio, del Allen Telescope Array (ATA) comenzaron recientemente a recopilar datos científicos del universo, abriendo una nueva era en la investigación radioastronómica. El ATA es además el mayor radiotelescopio dedicado sistemáticamente a la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI, por las siglas en inglés de Search for Extra-Terrestrial Intelligence).

El conjunto de radiotelescopios expandirá las capacidades de búsqueda de civilizaciones inteligentes más allá de la Tierra y proporcionará un mejor conocimiento sobre supernovas, agujeros negros masivos en los núcleos de galaxias distantes, y nuevos y exóticos objetos astronómicos que han sido predichos pero que aún no se han observado.

Basado en la idea de que es más económico construir un gran número de pequeñas radioantenas que un número pequeño de grandes radioantenas, el ATA abre nuevos horizontes como la primera cámara "fotográfica" pancromática de gran angular para ondas de radio que ha sido construida, y es la herramienta más efectiva para obtener radioimágenes de una gran área del cielo. Una herramienta como ésta nunca antes había estado a disposición de los investigadores.

Paul G. Allen (conocido por ser cofundador de Microsoft) es el principal patrocinador del ATA.

Cada objeto en el espacio emite ondas de radio que pueden ser captadas y estudiadas. Del análisis de estas señales, los radioastrónomos pueden crear "imágenes" de fenómenos y objetos astronómicos a grandes distancias, revelando detalles no discernibles por telescopios que operan en otras longitudes de onda. A diferencia de los radiotelescopios existentes, el ATA puede observar gran parte del cielo de una sola vez, posibilitando estudios del firmamento mucho más rápidos que los que hasta ahora eran posibles.

Las primeras imágenes de comprobación del radiotelescopio incluyen un radiomapa de la cercana Galaxia de Andrómeda (M31) y de la Galaxia del Molinete (M33).

Más allá de su velocidad y su potencia para recopilar y analizar datos, el ATA es también el primer radiotelescopio de longitud de onda centimétrica con capacidad multitarea. Mientras realiza observaciones de interés para la radioastronomía, puede simultáneamente buscar en estrellas de tipo solar posibles señales de origen artificial que pudieran revelar la presencia de inteligencia extraterrestre.

"En la investigación SETI, las capacidades técnicas del ATA incrementan exponencialmente nuestra habilidad para buscar señales inteligentes, y pueden conducir al descubrimiento de seres racionales en algún otro lugar del universo", destaca el astrónomo Seth Shostak del Instituto SETI en Mountain View, California.

Esta nueva capacidad multiplica el tiempo que los astrónomos pueden dedicar para observaciones a gran escala de estrellas, y además expande la banda de radiofrecuencias sobre las que se puede buscar. Para el trabajo SETI, en particular, esto significa que durante el siguiente cuarto de siglo, el ATA obtendrá mil veces más datos que los que han sido acumulados en los pasados 45 años.


Comparando la búsqueda de civilizaciones alienígenas en la Vía Láctea como la proverbial búsqueda de la aguja en un pajar, Shostak declara: "No sabemos cuántas agujas hay en el pajar galáctico de 400.000 millones de estrellas, pero creo que encontraremos señales de alguna para el año 2025".

En los próximos cinco años, entraremos en una nueva era de la astronomía, en la que ya será posible descubrir planetas de tamaños comparables al de la Tierra, y por tanto con más probabilidades de compartir otras similitudes que los gigantes gaseosos que hasta ahora han monopolizado los hallazgos de otros mundos fuera del sistema solar. El ATA ofrece la oportunidad de escudriñar durante horas o semanas esos nuevos y prometedores planetas en busca de señales inteligentes.

El ATA utiliza antenas parabólicas fabricadas en serie, de 6 metros de diámetro, y tecnologías de telecomunicación disponibles comercialmente, en combinación con un receptor de diseño innovador y una tecnología de vanguardia para el procesamiento digital de señales. Trabajando juntas, estas pequeñas antenas conforman un radiotelescopio con un vasto campo de visión, una característica idónea para escanear rápidamente el firmamento.

La distribución de las 42 antenas fue determinada a partir de un modelo informático, y está optimizada para suministrar radioimágenes de alta calidad del cielo. El ATA es además capaz de filtrar el ruido generado por interferencias de origen humano que en muchos radiotelescopios menos avanzados inutilizan una parte considerable de los datos recogidos. El conjunto de antenas puede ser modernizado con facilidad, a medida que vayan estando disponibles nuevos avances en computación o en telecomunicaciones.

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